Alimentación en diferentes etapas de la vida: adolescencia

La adolescencia es un momento crucial para el establecimiento de hábitos saludables en la vida adulta, la intervención nutricional en esta población es clave para el desarrollo y la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles como la hipertensión, diabetes, obesidad, entre otras.

En esta etapa el crecimiento físico y desarrollo se llevan a cabo de manera acelerada, acompañado de un aumento en las necesidades de vitaminas y minerales. Dentro de los nutrientes que se encuentran más deficientes en esta población están el calcio, hierro y zinc.

El consumo de calcio es importante para la formación de masa esquelética, mientras que el hierro y el zinc forman parte de la estructuras de células. La carencia de estos nutrientes puede provocar que el llamado “estirón” no logre su mayor potencial; es decir que el desarrollo y crecimiento físico se vean limitados.

Respecto a la ingesta de calcio, se recomienda consumir de 3-4 porciones de lácteos al día. Asimismo, se deben preferir leches y yogurts descremados (0% grasa) o quesos bajos en grasa como el cottage y ricota. Por otro lado, las fuentes alimentarias de hierro y zinc son carnes y leguminosas como frijoles y lentejas.

Por otra parte, cabe resaltar que la absorción de hierro se aumenta en presencia de la vitamina C, la cual se encuentra principalmente en los cítricos como la naranja y el limón. Por lo tanto, una estrategia nutricional para aumentar la absorción de hierro es acompañar las leguminosas y carnes con algún cítrico.

Además, un hábito perjudicial en la salud es el alto consumo de azúcar, sodio y grasas saturadas. Actualmente, la dieta del adolescente tiende a incluir un gran número de alimentos ultra-procesados. Con el fin de establecer reducir el riesgo de enfermedades crónicas y tener una mejor calidad de vida, se recomienda limitar el consumo de bebidas azucaradas, postres, repostería, alimentos enlatados y frituras.

“Comer es una necesidad, pero comer de forma inteligente es un arte”, La Rochefoucauld

Escrito por: Lic. Graciela Méndez, Nutricionista

Revisado por: Área Nutrición Comité Olímpico Nacional