Martes 7 de agosto, 2012.

Londres (Reino Unido). El triatleta costarricense Leonardo Chacón terminó la competencia en estos Juegos Olímpicos con el manubrio quebrado, un aro torcido, sin frenos durante todo el recorrido del ciclismo, tres golpes en su espalda, unas raspaduras que le quemaron su piel, el casco de protección quebrado al punto que perdió por unos segundos su ubicación y aún así llegó a la meta con su uniforme destruido y ensangrentado.
Leo se vistió de héroe, ocultó su dolor y las malas condiciones de su bicicleta pues si un juez lo veía en esa condiciones automáticamente lo sacaría de la competencia.
Con su mano derecha, sostuvo la parte quebrada de su manivela, soltó los tacos de los frenos que se le metieron en el aro "los safe, no había de otra y así me fui tomando las curvas lo más abierto que pude" dijo mientras era atendido en la Policlinica de la Villa Olímpica.
Sobre la caída, mencionó que jamas pensó que el canadiense se fuera a ir al suelo y con él, pegando la cabeza en la barda lo que le lo mareo por unos momentos, lo que lo puso a decir "que hago", y en cuestión de segundos solo miró como el grupo aprovechó la caída para salir más fuerte.
Montó su bicicleta que esta igualmente dañada como su cuerpo, no su espíritu combativo, esperó al tercer grupo y efectuando algo increíble, llevó al grupo rezagado a conectar con los que en un momento lo dejaron solo.
"No podía hacer la mecánica de pedaleo, me dolía mucho la pierna pero me dije que vine a competir y terminar y gracias a Dios, terminé" dijo mientras tomaba una gaseosa en la cama donde tenía la visita de Sharolyn Scott, quien llegó a ver como estaba su "amigo".
Volviendo a la carrera, al llegar la prueba pedestre, Leo nuevamente ocultó su dolencia, y lo que recupero en la bicicleta lo fue perdiendo con cada paso, aún así, los ticos que estaban apoyándole le gritaban "tranquilo Leo, no siga no siga" y el con su dedo les decía "no".
Al llegar a la meta. Leo se fue al suelo, no por dolor, sino porque las fuerza no daban, luego se levantó como los grandes lo hacen en las batallas épicas y con la mano en el cielo, terminó su faena.
Se le veía triste, con lágrimas por no haber efectuado "la carrera de su vida" pero hoy, con lo que Leonardo Chacón hizo en Londres, podemos decir que no solo los que llegan primero se llevan el oro a casa.
Con todo respeto, creo que hoy Leo se escribe con "H".
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Olman Mora Bermúdez
Prensa Comité Olímpico Nacional de Costa Rica
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